La gabardina y su clásico cinturón de ojales metálicos se erigen como principales protagonistas. Este accesorio salta de la cintura del ‘trench’ plagado de asimetrías y con doble solapa, a faldas, vestidos y pantalones que respetan las mismas premisas, capas superpuestas, mixtas de tejidos y líneas transversales. El conjunto, de líneas puras y sobrias, explora diferentes tonalidades neutras hasta teñir de negro la noche y hacer una concesión al metalizado de la noche de prendas que evocan las cotas de malla.
La elegancia no consiste en ponerse un nuevo vestido. La moda es como la arquitectura: se trata de una cuestión de proporciones.Si quieres una consultoría detallada, llamáme al 608096430 o bellaotero55@hotmail.com
jueves, 4 de octubre de 2012
BOTTEGA VENETA
Vestidos camiseros y estampados florales visten a una mujer de una feminidad recatada. Blusas abrochadas hasta arriba y cuellos redondos no dejan ver más piel que la de los antebrazos, incluso las piernas se esconden tras medias negras. Con una excepción, los diseños que retornan dos tendencias estrella; el ‘bustier’ y los flecos.
Jean Paul Gaultier, larga vida a los ochenta
Irrepetible, el desfile de Jean Paul Gaultier nos dejaba sin palabras, con un opulento homenaje a los ochenta que nos ha contagiado la genuina fuerza de Jean Paul Gaultier. Icónico, porque este será ese tipo de desfiles que triunfan en las retrospectivas sobre la historia de las firmas. Y por último, genial, porque ¿cuántas veces Michael Jackson, Amanda Lear, David Bowie y su alter ego Ziggy Stardust, Grace Jones, Boy George, Sade, Annie Lenox o Madonna poseen una pasarela? Eso es algo que sólo se le podría haber ocurrido a Gaultier, y por eso, le aplaudimos.
Los ochenta, con sus looks excesivos, sus peinados extremos y sus colores metálicos han inspirado al diseñador, en este homenaje a una época que marcó la moda para siempre. Porque, es quizá la década más criticada en lo que a estilo se refiere, pero no podemos negar que llamó a la rebeldía a toda una generación, que gritó al mundo quién era mediante purpurina y plataformas.
Pero las referencias siguen, hemos bailado Billy Jean mientras las modelos aparecían, como dobles de Michael Jackson, con sus cazadoras de cuero, para retomar la serenidad estilística de Sade, que ha dado lugar a algunas de las salidas más sensuales del desfile, vestidas de negras transparencias.
Y para poner el broche final, Amanda Lear -modelo, cantante, musa de Dalí...- se ha subido a la pasarela del brazo de Gaultier, con un vibrante vestido rosa, cerrando el círculo ochentero en el que nos ha sumergido el diseñador. Queremos que Gaultier nos siga sorprendiendo así porque, como rezaba el Rebel Rebel de Bowie:
"We like dancing and we look divine!"
‘’ Chloé. Attitudes", sesenta años de historia
Chloé celebra su primera exposición con motivo del sesenta aniversario de la firma. Del 29 de septiembre al 18 de noviembre en el parisino Palais de Tokyo, su historia cobra vida
Sesenta años de vestidos que nos hacen soñar. Chloé inaugura una exposición que recorre su historia, desde los comienzos, con su fundadora Gaby Aghion hasta la actualidad con Clare Waight Keller, sin olvidar la brillante etapa de Karl Lagerfeld. Sus nueve diseñadores están reflejados en la muestra, que presenta los vestidos de manera original, junto a bocetos, pruebas de color, notas de inspiración... todo bajo la atenta mirada de unos maniquíes unidos por sus espectaculares melenas -puedes ver el montaje en nuestra fotogalería-.
Comisariada por Judith Clark, la exposición celebra el legado de la casa, que desde 1952 ha puesto toda su pasión en crear un lujoso prêt-à-porter para la mujer moderna. No se trata de un homenaje melancólico, ni de un frío repaso cronológico, sino que el espíritu de esta muestra pretende tomar un camino temático que recorra los hitos de Chloé.
Prepárate para revivir sus momentos clave porque así, con actitud, es como se escribe la historia de la moda.
Dosis de optimismo en Stella McCartney
La diseñadora presenta una colección salpicada de colores energy en siluetas oversize, con prendas de cortes sencillos y sastrería impecable
Una de las prendas estrellas de esta temporada, la sudadera, continúa en la propuesta de McCartney, en forma de encendidos tonos verde hoja, combinadas con pantalones sastre, que también acogen tops palabra de honor en algodón, desarrollados hasta presentar un coqueto peplum. Los trajes de chaqueta en seda blanca y negra crean unos voluminosos hombros, de proporciones ochenteras, que dan todo el protagonismo a la parte superior del cuerpo.
El estampado geométrico llega junto a unos jumpsuits de aires deportivos, que aligeran la sobriedad de los trajes. Este mismo toque desenfadado y fácil de llevar lo tienen unos livianos vestidos camiseros de efecto troquelado en blanco y negro.
Pero sin duda la dosis de fuerza y de optimismo llega con las elipses de color que adornan los vestidos plisados. Naranja, azul klein, verde... son tonos llenos de potencia. Éstos se alternan con salidas estampadas, con un print que parece prestado de un lienzo impresionista, en tonos morados y azules. Sofisticadas y con una elegancia natural, que no precisa de artificios, así son las prendas de Stella McCartney.
La dama perfecta, por Giambattista Valli
El diseñador vuelve a regalarnos ese prêt-à-porter que parece alta costura, de líneas definidas y cortes impecables, algo de lo que nunca nos cansaremos
Los diseños de Giambattista Valli se caracterizan por sus cuidados detalles, su experto patronaje y su inconfundible elegancia, la misma que le ha convertido en uno de los favoritos de las celebrities. El prêt-à-porter de Valli se confunde con alta costura y nos ofrece diseños atemporales, prendas que aúnan lujo y un corte perfecto.
Los trajes se presentan con pantalones tobilleros rectos, chalecos y chaquetas con peplum, en azul noche, blanco, negro y gris. Una paleta básica que se ilumina al final del desfile con una explosión de color rojo, anunciada ya en el estampado de unas salidas en blanco de tintes ladylike. Y así, el rojo despliega su encanto en forma de vestidos semitransparentes, aplicaciones de encaje, drapeados de gasa... la sofisticación es absoluta.
Como absoluto es el detalle, que podemos apreciar en el minucioso trabajo de las flores de guipur bordadas, los lazos y las aplicaciones que adornan chaquetas de inspiración Jackie O. La superposición de volúmenes se muestra delicada, en crop tops sobre vestidos con una alfombra de flores trasladada a la tela. Los jumpsuits adquieren su dimensión más sofisticada, listos para ser lucidos en la alfombra roja, porque Valli convierte en éxito seguro todo lo que toca y esta colección, no es una excepción.
El renacimiento de Saint Laurent
Hedi Slimane retorna por la puerta grande y nos sorprende con un desfile en el que todos los diseñadores le han prestado su apoyo desde el front row. Llega una nueva era
Hedi Slimane ha vuelto... y Saint Laurent renace. El Grand Palais de París se vistió de misterio, mientras un cubo negro ejercía de pasarela, aumentando los nervios y la incertidumbre. Era el desfile más esperado de la temporada y nadie quería perdérselo. El front row revelaba una unión total entre Slimane y sus colegas de profesión, pues todos los diseñadores estuvieron presentes: Gaultier, Riccardo Tisci, Alber Elbaaz, Marc Jacobs... y un largo etcétera de nombres que, como Kate Moss quisieron apoyar al experto debutante.
Lo primero que advertimos al comenzar el desfile, a ritmo de Dafft Punk, es que Slimane ha unido a la perfección sus códigos con los de Yves. Es por eso que su sastrería slim de Dior Homme -aquella que fue la debilidad de Lagerfeld- se ha fusionado con el smoking de Saint Laurent, creando una visión muy 70's, junto a unos desconcertantes sombreros de ala ancha. En blanco y negro, estas salidas ocultan grandes lazos a modo de corbata y toques de animal print en las mangas.
El desfile sigue y Slimane vuelve a invocar a Yves, convirtiendo su mítica sahariana en maxivestido, en falda con flecos... el legado está ahí, muy presente, haciendo que Veruschka retorne a nuestras mentes, pero al mismo tiempo sufriendo una digna epifanía. Las capas, totalmente dramáticas y teatrales, adornan maxivestidos de proporciones livianas, tejidos vaporosos y mangas voluminosas, en colores joya, que con grandes escotes nos hablan de los años setenta.
Las texturas se superponen, los chalecos de cuero conviven con camisas de seda, las capas de gasa contrastan con otras llenas de flecos, boleros de volantes, saharianas de napa... la lista es muy rica, y sin embargo todo está perfectamente hilvanado según los designios de Slimane, único que puede unir la estética de Woodstock con la sastrería más impecable que podamos soñar.

Y así, este shock visual, este desfile que nunca olvidaremos y que Slimane quiso dedicar a Pierre Bergé, marca el comienzo de una nueva era.
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